
Hoy recordé mientras soñaba con los ojos abiertos la tierna mirada de tus ojos al despertar. Luego sin siquiera notarlo fui hacia la cocina, encendí el televisor y me sumí en mis pensamientos mientras esa extraña caja anunciaba las noticias. Preparé café luego de un rato de divagar por mi mente, luego de recrear mentiras que solo yo creía y que al mismo tiempo conformaban parte de mi historia. Tomé el diario de encima de la mesa y fui a leerlo al living. Jugué con mi perro, con la mirada pérdida en la nada. Me di una ducha con agua caliente, me vestí y salí a la calle. Caminé por la vereda intentando no tropezar con nada ni nadie, me sentí un autómata como hacía mucho tiempo no lo hacía. Saludé a la vecina que limpiaba la vereda y fui a comprar al supermercado.
Es indescriptible la soledad, la sensación de que el mundo está habitado solo por uno mismo, descubrir que la mente puede borrarlo todo y aún así no comprender el efecto de vacío que se siente en lo más profundo del pecho.
Ahora vago en silencio, ensimismado en mis pensamientos, cavilando acerca de la vida y la muerte, intentando encontrar un destino…
Es de noche y vuelvo a mi casa. Mi perro ya no quiere jugar conmigo, el televisor está apagado, hace demasiado frío para tomar otro baño, el periódico se volvió viejo en solo unas horas, la vecina seguramente duerme en su cama junto a su marido, el supermercado esta cerrado y tus ojos no van a mirarme cuando me recueste. Entonces, me desvisto, camino hacia mi lecho, me acuesto y pienso que tal vez mañana sea diferente, pero sé que no es así, he dejado escapar un día más…
**Rulo**